Almacenando como un experto.

Una emergencia como la sucedida el año pasado y que sigue causando estragos, no avisa y seguramente te tomará con la guardia baja, si es que no estás preparado ya para que no sea así, Almacenando como un experto. 

En entradas anteriores aprendimos ya algunas formas de conservar alimentos frescos. De tal manera que los puedas almacenar por más tiempo que el que duraría en su formato fresco. 

Para su almacenaje, depende del producto y del método que se ha utilizado. Habrá unos que podrás guardar en seco y otros en frío. Los que se guardan en seco, es muy común que se tengan que refrigerar después de abiertos. 

El factor externo

Lo anterior no es una regla, depende mucho del clima y temperatura para que el producto no se pudra antes de que lo termines de consumir pero, si no te es posible terminarlo recuerda guardarlo bien cerrado, en un lugar fresco y lejos de la luz solar.

¿Por qué lo anterior? La humedad que se puede filtrar por una tapa mal cerrada y la luz solar son precursores para que las bacterias, levaduras y otros microorganismos comiencen a reproducirse y a estropear tu alimento. 

No olvides, al momento de envasar tus conservas tener tus frascos lavados y desinfectados. Como lo comentamos en las entradas correspondientes, una de las formas es hirviendo por determinado tiempo los frascos boca abajo junto con sus tapas. Pero no es la única forma.

Previo al almacenaje.

Para esterilizar los frascos puedes hacerlo también por  calor seco, colocándolos en una placa para horno y hornearlos. Con este método no olvides no colocar las tapas, estas pueden quemarse o derretirse el plástico que ayuda a sellar al cerrar el frasco con esta. Para las tapas podemos seguir usando el hervido. 

Si por algún motivo no tienes acceso a cualquiera de estos métodos. Puedes hacerlo con sustancias desinfectantes, dichas sustancias tienen que ser de grado alimenticio y recuerda seguir las instrucciones de uso para obtener el resultado esperado.

Un punto que no tocamos en entradas anteriores sobre conservación de alimentos es el siguiente. 

A la hora de envasar tu producto, lo optimo es que este esté a caliente, a puto de ebullición para que, a la hora de cerrar el frasco este haga un efecto de succión y genere un ambiente de vacío dentro del frasco. Esto ayudará a que tu conserva extienda su vida de anaquel. Sin embargo, para que dure aun mas es necesario aplicar un segundo esterilizado o también llamado pasteurización. El proceso es el siguiente.

Pasteurizado.

Coloca en la estufa una olla con agua y un trapo al fondo para amortiguar el movimiento de los frascos y evitar que se fracturen, En esta olla deben de quedar tus frascos cubiertos por el agua preferentemente. si esto no es así busca que por lo menos cubran 3/4´s partes de tus frascos.

Debemos tener cuidado que el producto que hemos colocado dentro tenga un espacio de aproximadamente 2cm con respecto a la boca del frasco, esto para que tenga espacio de crear vacío y no explote. la tapa, si es de rosca debemos de cerrarla pero sin apretarla para que el aire tenga espacio para salir.

Una vez que el agua este hirviendo, bajamos el fuego a medio y sumergimos los frascos con cuidado. Cuando comience a hervir de nuevo comenzaremos a contar 20 a 30 minutos y terminado este tiempo sacaremos los frascos y apretaremos las tapas. Sabremos que están listos si la tapa tiene botón y este se queda abajo, si no tiene, la tapa debe de ceder un poco mas al cerrarla quedando aun mas ajustada.

Si lo anterior no sucede, lo único que tienes que hacer es regresarlos al agua hirviendo por unos minutos mas.

Guardando para el desastre.

Una vez terminado el cerrado de todos los frascos deja enfriar antes de guardar. No olvides hacer el almacenaje de forma correcta. 

Recuerda que los alimentos en conserva no son eternos y, aunque tienen una vida de anaquel más larga llegará el momento que comiencen a degradarse. Dale rotación a tu reserva de alimentos y consume lo que tiene más tiempo almacenado. 

Establece un Stock de cada uno de los productos que tienen como reserva y reponer lo que vas consumiendo. De esa forma el día que de verdad lo necesites estarás preparado.

Por último y que va de la mano con lo anterior. Etiqueta cada uno de tus productos con nombre y fecha de elaboración, esto ayudará mucho y reducirá el trabajo de identificación cuando sea necesario hacer un inventario o saber cual consumir primero. 

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